Desde que llegamos al mundo nuestros padres saben que a partir de los 4 años deberemos comenzar a ir a Colegio para comenzar con nuestra formación obligatoria y después en base a nuestros gustos, desarrollo y habilidades poco a poco iremos decidiendo a que nos gustaría dedicarnos y trabajar de ello. Este camino no siempre es recto, ni siquiera fácil, dependemos de nuestro entorno y de la realidad económica de nuestros padres. Todos aprendemos a leer, pero no todos tenemos igual facilidad, empeño o incluso curiosidad por conocer nuevas cosas; pero será esto último uno de los elementos constantes a lo largo del trascurso de nuestra vida que nos ayudará a reinventarnos o comenzar de nuevo con energías renovadas.
La capacidad de aprender de amoldarnos a nuevas situaciones, salir de las adversidades, no dejarnos caer, es uno de los elementos fundamentales. Es importante ser receptivo y sobre todo no cerrarnos y estar dispuestos a buscar nuevos caminos.
En estas circunstancias. el término formación va evolucionando. De los profesores y padres que nos ayudaron en nuestra infancia y desarrollo hasta la edad adulta, pasamos a los compañeros de trabajo y después las empresas donde vamos desarrollando nuestra experiencia laboral, primero quizás mediante prácticas, después tomando incluso decisiones hasta adecuarnos a las necesidades y características propias del trabajo en el que nos encontramos.
En el caso de las Entidades Aseguradoras la formación es uno de los puntos más importantes y cada vez más se tiende a la especialización. Nos formamos, o nos forman porque los productos que vamos a ofrecer a nuestros clientes les pueden ayudar ante una necesidad o un riesgo que puede tener consecuencias económicas importantes. Es por ello que el conocer los productos, el sector y también la competencia es muy importante para dar el mejor servicio al cliente. Ponernos en lugar de nuestro cliente, la empatía es quizás también uno de los elementos que mejor debe o puede caracterizar a un asesor de seguros pues sigue también de alguna forma las directrices que se establecen las entidades de seguros dentro de sus principios y a veces, muchas veces, se olvida.
Las empresas que destinan medios a la formación evitan que sus trabajadores y la empresa se estanquen porque hay un beneficio importante gracias a la rectroalimentación, surgen nuevas ideas y de alguna forma están más en contacto con el entorno inmediato. Pues la formación incorpora y les hace llegar a los trabajadores los cambios y mejoras en la empresa de los productos.
Además es importante que los formadores de las empresas también escuchen las objeciones, dudas, preguntas que surgen pues en base a todos esto aparecerán nuevas incógnitas o hechos, acontecimientos a resolver que podrá dar lugar a nuevas soluciones o beneficios que de alguna forma recaiga en el bien de la empresa.
La formación además tiene momentos de esparcimiento, de establecimiento de nuevos contactos que nos ayuda a mejor de manera individual pero también al grupo, por lo que es importante hacer este tipo de sesiones en el caso de las empresas al menos 1 o 2 veces al año. Que se vea que el lugar de trabajo, la Empresa se preocupa por sus trabajadores no sólo por el tema de los beneficios sino que todos son un conjunto de personas que trabajan por un bien común y con ello se lograrán más elementos positivos que negativos. Si en una empresa, los empleados son un hueco que rellenar, mano de obra para lograr una producto o servicio esta empresa estará condenada antes o después a su fracaso, pues sin filosofía conjunta es imposible que ante los obstáculos o problemas sea capaz de salir a flote aunque haya mucho dinero pues las personas al no verse identificadas o como parte de la empresa, le darán la espalda.
Por todo ello, destinemos tiempo personal para la formación, preocupemos en saber o conocer todo lo que rodea a nuestro trabajo, pero también exijamos el compromiso de la empresa para evitar que nos estanquemos, juntos podemos hacer que todo funcione de la mejor forma.



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