lunes, 27 de enero de 2014

Los comparadores de seguros, las webs de las compañías y la publicidad engañosa.

Ya hace bastante tiempo que desde los medios de comunicación nos bombardean con anuncios en los que nos recomiendan que usemos un comparador para que conozcamos el mejor precio de cara a contratar un seguro a partir de un listado de compañías aseguradoras. 

Por lo general estas webs comparativas se han centrado sobretodo en los seguros de vehículos cuya contratación es obligatoria y por lo tanto el dueño de un vehículo ya mentalizado busca con los comparadores la mejor opción para ahorrar. 

Esta herramienta útil para el consumidor se está expandiendo y ya es posible hacer los mismo para la contratación de otro tipo de seguros como los de salud, sino también comparar compañías de móvil, Internet, etc... 




Según la consultora COM SCORE en Internet actualmente se efectúan 1 millón de visitas mensuales en busca de conocer que nos costaría el contratar una póliza.

Hay que tener en cuanta que un comparador es una aplicación que simplemente hace una comparativa de precios y coberturas respecto a diferentes ofertas y productos existentes en el mercado, sin aportar el valor añadido que otorga la mediación. Un comparador no asesora, no efectúa análisis objetivos, no recomienda y no emite juicios de valor, ni puede usarse después para tramitar siniestros son mejor expositores automatizados de ofertas que deben además de estar en continuo proceso de actualización ya que las compañías a lo largo del año hacen ofertas o cambian las condiciones para favorecer la contratación. 

El uso del comparador es útil, pero debe de ser una herramienta complementaria, no podemos dar por hecho los datos que que nos aparecen, debemos después buscar una "segunda" opción para que la contratación que elijamos sea la mejor elección o el mejor servicio en ese momento. 

Las compañías aseguradoras además se han dado cuenta de las facilidades y utilidades que ofrece poder un usuario desde su propio domicilio conocer precios en la contratación de un determinado seguro, por ello en sus web muchas de ellas ya disponen también de aplicaciones donde sacar presupuestos que dan opción al cliente de contratar si están de acuerdo con el resultado. Está opción comienza a ser significativas para las compañías ya que es un importante % de ventas, sencillo y cómodo pero en contra desaparece de nuevo la figura del mediador o asesor que de manera personalizada ayuda, informa y explica con detenimiento las condiciones. Aunque en el caso de las webs de las compañías existe la opción de poder contactar con el usuario para informarle de forma más pormenorizada de las características de un seguro de acuerdo a las condiciones específicas de la compañía.  





Por último hay que tener cuidado con los barner que aparecen en Internet que surgen de forma espontánea y que te dan la posibilidad de conocer lo que te podría costar el seguro de una determinada compañía y en estos casos has de tener cuidado porque sin darte cuenta introduces todos los datos y puedes contratar sin darte cuenta un seguro cuando quizás sólo querías informarte. Este último caso no es masivo de hecho se reduce a determinadas páginas muchas de ellas, usan el señuelo de obtención de premios y regalos fáciles y sin quererlo tu le facilitas tus datos personales que después pueden utilizar sin tu permiso sin tener en cuenta el la protección de datos y puede desembocar entre otras cosas en la recepción de correos masivos spam. 

La navegación por Internet cada vez es más sencilla, pero todavía hay lagunas en cuanto a la importancia de garantías sobre solvencia, responsabilidad y protección de datos. Por eso hay que tratar de actuar con responsabilidad y evitar facilitar datos personales en páginas donde no se tenga un 100% de fiabilidad, evitaremos disgustos sobretodo teniendo en cuanta la falta de protección al no haberse todavía estandarizado infracciones y sanciones. 

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