domingo, 12 de enero de 2014

Hay situaciones que son como el pescado que se muerde la cola

Creo que lo más bonito de cuando tu trabajo tiene una estrecha relación con la atención al cliente, es buscar la empatia con la que lograr ofrecer el mejor servicio de acuerdo a las circunstancias, el producto con el que comercias y las necesidades del cliente.

A lo largo de estos meses que me he adentrado y estoy formándome en el mundo del seguro he visto cosas que me gustan, otras pueden mejorarse y por última otras que nada tienen que ver con la base aprendida. Y es que los objetivos, valores y pautas son muy importantes pero al final son sólo palabras escritas si las personas que debemos de ejecutarlas no le hacemos caso y nos dejamos llevar por interés particulares o por la avaricia económica en su máxima expresión.

Con ello me refiero a que no hay compañías de seguros buenas o malas, sino que cada una de ellas se centra en personas diferentes con poder adquisitivo distinto, lo importante es conocer y leer perfectamente la letra pequeña para no llevarnos sustos que radicalizan nuestras opiniones pues a veces se dan cosas por sabidas, otras se omite toda la información y desde luego el perjudicado final siempre es el cliente pues muchas veces se ve indefenso ante determinadas acciones. 

Hace unas semanas un hombre se comunico con nosotros pidiéndonos información sobre un determinado producto de seguro. Hablamos con él y nos enteramos que mediante telemarketing le había realizado una llamada a su móvil en horario laboral donde pasito a pasito le habían contratado el mismo seguro del que ha nosotros nos pedía presupuesto. Él en ningún momento dio sus datos, la teleoperadora disponía de ellos sólo tuvo que verificarlos y al final ponerle la locución de consentimiento que el cliente no finalizó pues estaba trabajando y todo se realizó de forma metódica, rápida y sin demasiadas explicaciones. Resultado a los pocos días la persona tenía un seguro del que no había dado su consentimiento. Y yo me pregunto, quién tiene la culpa y realiza este tipo de acciones?
  •  Las compañías que lo consienten y sólo miran los números conseguidos y no se dan cuenta de cómo se ha hecho esto ni si perjudica o no a la imagen de la propia compañía. Error.
  • Las empresas de telemarketing que realizan este tipo de acciones comerciales con datos personales de que no se sabe si se ha dado o no su consentimiento. Error.
  • Las teleoperadoras que actúan siguiendo un guión predeterminado, y que deben de cumplir objetivos para mantener su puesto de trabajo y por presiones no les importa qué hacen, a quién y cómo. Error.
¿Nos encontramos en la típica situación de que nadie tiene la culpa?. No, todos de alguna forma tenemos culpa por realizar este tipo de acciones y de nuevo dejar de lado la empatia, el sentido común, el buen hacer de un trabajo bien hecho o simplemente el buscar tener nuestra conciencia tranquila y poder dormir por las noches, valores que cada vez son más difíciles de encontrar o incluso de mantener en este momento marcado por el poder absoluto del dinero frente a todo lo demás. Quizás el contestar una simple pregunta como,¿si fuera yo el cliente, contrataría este producto, así para mí? Si la respuesta es no, entonces hay innumerables factores que ver y muchos valores a relacionar que yo personalmente no voy a detallar y que depende sólo de cada persona. Pero mal o bien todavía se puede utilizar la frase "Cada acción tiene una consecuencia" quizás no llegue inmediatamente pero llegará.

El caso es que este señor, ve que ha sido embaucado en algo con tan sólo una llamada telefónica y con una empresa con la que no se puede comunicar directamente ya que nunca se han identificado, ni han dado sus datos. ¿Qué hacer en esta situación? 
  • Lo importante es no callarse ante estas acciones ser una persona activa y buscar los medios necesarios para solucionar la afrenta, denunciar el uso incorrecto de los datos personales y también tratar de lograr la realización de acciones que busquen que esta misma acción no se vuelva a repetir. 
No será fácil y y el camino será más largo que cualquier otro cliente pero en el caso de nosotros, yo misma que he sido la persona conocedora de este suceso, debemos de presionar y ayudar a resolver este caso que aunque a nosotros nos llega como caso aislado es seguro que la llamada realizada a este cliente no fue la única en igual o similares circunstancias y con el mismo fin un seguro realizado desde una acción de telemarketing poniendo en entredicho los valores de la compañía y por extensión de todos los empleados que cada día tratan de ejercer de la mejor forma su trabajo. Cliente insatisfecho, críticas, mala reputación cuando en si la compañía no tiene la culpa, y así comienza un ciclo que puede ser interminable como el pez que se muerde la cola. 




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